viernes, 19 de abril de 2013

Te convences, y caminas. Pero no avanzas. El muro te lo impide. Te vuelves a armar de valor y lo intentas otra vez. Pero el muro sigue ahí. Y te das la vuelta, piensas un poco, y caminas de nuevo convencido de que esta vez lo conseguirás superar. Pero no. El muro sigue ahí. Y lo intentas otra vez. Pero nada.

Impotencia se llama. Y no es más que querer intentar pasar el muro y no poder.

Y no vale romperlo, porque no se trata de eso.

¿Y de qué se trata? Pues no lo sé, pero supongo que se trata de no hacer muros, para que las palabras fluyan entre dos y sean inteligibles.

Y de que te pueda dar la mano y caminar sobre el muro, o a un lado, o al otro, pero nunca a través, porque no puedo darte la mano.

Y de que, aunque a veces, nos soltemos la mano, no haya luego un muro en medio que me impida tocarte otra vez.

martes, 2 de abril de 2013

Y la plenitud no está en llegar, ni en tener, ni en esperar, ni en buscar, ni siquiera en encontrar, sino en saber que, llegados a un punto, todo se acaba.
Así que busca, espera, camina...y llegarás a saber...algún día.