Más que tiempo y palabras me harán falta para curar mi ciclogénesis particular.
Desolación tras la tempestad, el problema ahora no es lo que hubo, ni lo que pasó, sino el rastro que ha dejado el temporal.
Cerebro, corazón y sistema nervioso; viento, lluvia y frío. Y no necesariamente en ese orden.
Hay brechas difíciles, tan difíciles, que una vida no es suficiente.
Y aquí me quedo yo, reconstruyéndome.
Y lo que sintáis me da igual.
Porque no puedo estar más roto.
Y porque por vivir hoy, "para mañana, ya me he comido mi pequeña ración de esperanza."
Y cuando hablo de hoy, es ahora, y mañana, Dios dirá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario